Blogia
Política Social

2.- ¿desde dónde hablamos de marginalidad social?

Una primera conceptualización

Una primera conceptualización

Imagen: "Juanito going to the factory", de Antonio Berni (ver ¿Quién es?)

 

Marginalidad social: enfoques

 

Una primera conceptualización: la noción de marginalidad surge en la ciencia social latinoamericana con los estudios que abordaban los cambios sociales generados por la industrialización sustitutiva de importanciones (entre 1940 y 1970).

Precisamente las migraciones internas del campo a la ciudad, y su asentamiento inestable en las periferias de los centros urbanos en los que se concentraban las zonas fabriles, plantearon una problemática social nueva en aquel entonces.

Así la noción de marginalidad social se construyó a partir de características de esta población migrante, principalmente las referidas al tipo de vivienda y su ubicación respecto del centro de las ciudades. Entonces podemos concluir que un primer enfoque sobre la marginalidad social hacía referencia a los asentamientos de viviendas precarias e inestables, de pequeñas dimensiones (hacinamiento), carentes de servicios públicos, y ubicados en los “bordes” o periferias de los centros urbanos originales. 

 

Agrega un comentario respecto a este primer enfoque sobre la marginalidad:¿tiene sentido en nuestro presente?, ¿qué problemática actual nos permite analizar?

Una visión crítica de la marginalidad social

Una visión crítica de la marginalidad social

Imagen: "Desocupados" de Antonio Berni (ver ¿Quién es?).

 

Marginalidad social: enfoques

 

La crítica a la visión dominante en las ciencias sociales de las décadas del ´50 y ´60, provino desde distintas vertientes que abrevaban en el marxismo. Esta mirada crítica del problema, planteó que la marginalidad no era un problema de viviendas ni de ubicación geográfica. Sino que la marginalidad social se generaba en el seno de las relaciones sociales de producción capitalistas.

Este enfoque crítico retomará los análisis de Karl Marx (ver ¿Quién es?) sobre la dinámica del capitalismo industrial. Así entendían que durante los ciclos de crecimiento económico, la industria incorporaba mano de obra, mientras que durante las crisis económicas, la industria expulsaba mano de obra. El sector de la población que perdía así su fuente de trabajo, era así "marginada" de la producción.

La existencia de una población desocupada y "marginal", tenía un efecto disciplinador sobre la clase obrera ocupada, ya que permitía a los capitalistas presionar a la baja los salarios en un contexto de amenazante posibilidad de pérdida del empleo.

 

Agrega tu comentario respecto a esta noción de Marginalidad: ¿qué problemática actual nos ayuda a analizar? ¿tiene sentido esta noción de marginalidad social en nuestro presente?

La marginalidad social en la sociedad salarial

La marginalidad social en la sociedad salarial

Marginalidad social: enfoques

 

La marginalidad social en la sociedad salarial

Como parte del proceso de conformación de los Estados de Bienestar, sobre la base de las políticas orientadas al pleno empleo, fue tomando forma lo que Robert Castel denominó sociedad salarial, en la que el empleo estable y de tiempo completo, con protección legal y salarios regulados por la negociación colectiva, se convirtió en el mecanismo distributivo por excelencia.

El consenso social del Estado de Bienestar tenía como eje la relación de trabajo, a punto tal que los derechos sociales fueron entendidos como una derivación de los derechos laborales.

Cabe señalar que la denominación de sociedad salarial no significa que todo el mundo sea asalariado, sino que la dinámica social predominante está organizada alrededor del asalariado.

El acceso al puesto de trabajo estable seria así la garantía de la inclusión social. Porque como señala Castel:

“Están “integrados” los individuos y los grupos inscritos en las redes productoras de la riqueza (…). Estarían “excluidos” aquéllos que no participaran de ninguna manera de esos intercambios regulados. Pero entre estos dos tipos de situaciones existe una gama de posiciones intermedias más o menos estables. Caracterizar la marginalidad, es situarla al interior de este espacio social. (Castel, “La lógica de la exclusión”)

 

La política social de la segunda posguerra se configuró a partir de la articulación entre una legislación laboral y social que aseguraba tanto el ingreso mínimo necesario como la protección social, y la universalización por parte del Estado del acceso a la salud, la educación y la vivienda, complementando así al ingreso y cubriendo las necesidades básicas del asalariado y su familia.

Sobre este esquema, se consideraba la situación de pobreza en relación directa con la interrupción de la relación laboral, por lo que la política social se orientaba a vehiculizar los instrumentos de sostenimiento del desocupado, como paliativo transitorio, puesto que la situación de desempleo se entendía vinculada a situaciones estacionales o temporales. Esto último se desarrolló particularmente en Europa y EEUU, mediante los seguros de desempleo de base amplia; en cambio no se encuentra dicha cobertura en el caso de los países latinoamericanos, mucho más limitados en su solvencia fiscal.

Como se plantea anteriormente, la inclusión social estaba determinada por la relación laboral dominante (asalariado estable en empleo registrado, regulado y de tiempo completo). Fuera de esta “norma” se transitaban procesos de marginalización.

Crisis de la sociedad salarial: marginalización creciente

Crisis de la sociedad salarial: marginalización creciente

 

Crisis de la sociedad salarial: marginalización creciente

Las condiciones económicas y políticas excepcionales de la segunda posguerra se esfumaron, teniendo su punto cúlmine con el desplome de la URSS y, con ella, el orden capitalista de posguerra del mundo bipolar. Desde la filosofía política y la ciencia social se alzaron las voces que postularon el fin de la historia, el fin del trabajo, etc. El posmodernismo (ver: Explorar más allá...) celebró el fin de las certezas, la fragmentación e individuación de la experiencia social que perdía así carácter histórico, cuestionando toda perspectiva de proyecto colectivo de cambio social. Esto tuvo un profundo impacto en las Ciencias Sociales, particularmente en la Política Social como veremos a continuación.

Una serie compleja de procesos fueron pautando los límites del denominado Estado de Bienestar, tanto en Europa como en sus versiones latinoamericanas mucho más limitadas. El capital desplegó una ofensiva imponiendo la modificación de los “acuerdos” que se habían naturalizado a lo largo de los años en lo que llamamos con Robert Castel la sociedad salarial.

Esto fue posible a partir de una serie de derrotas del movimiento obrero, que sufrió las dictaduras militares en América Latina, así como el puño de hierro de gobiernos como el de Ronald Reagan (EEUU) y Margaret Thatcher (Reino Unido) que asestaron duras derrotas en las huelgas emblemáticas de los trabajadores de sus países. Lo cual fue seguido por los procesos de privatización, desregulación y flexibilización. Asistimos desde entonces a una inestabilización social a través del desempleo creciente y la precarización de las condiciones laborales.

La política económica neoliberal y su impacto social en el trabajo y el empleo:

Las crisis fiscales de los Estados en las décadas del ´70 y ´80 (incluyendo las crisis de las deudas externas en nuestros países), situación que se agravó con la apertura de un proceso inflacionario combinado con recesión económica, pusieron en jaque los ejes centrales de la política económica de corte keynesiano. El control de la inflación desplazó al mantenimiento del nivel de empleo como objetivo de la política económica.

La desregulación de los mercados, las relocalizaciones de empresas hacia países con bajo costo laboral y escasa regulación del trabajo; la innovación tecnológica, los cambios en la organización del trabajo (flexibilización, polifuncionalidad, precarización, tercerización) en pos de aumentar la competitividad y los niveles de productividad, provocaron el aumento del desempleo industrial. Su consecuencia más profunda fue el desempleo estructural, prolongado en el tiempo y con poca posibilidad de reinserción laboral. Esto contribuyó a la baja generalizada del salario. El eje de seguridad social vinculada a la relación laboral se quebró.

Así la precariedad del empleo reemplazó la estabilidad del empleo como caracteristica principal del mercado de trabajo. Las certezas construidas en torno a la relación laboral dominante en la posguerra, fueron dando paso a una incertidumbre, primero en cuanto a la relación laboral, para consolidarse como una incertidumbre social.